Mis dos experiencias con la lactancia

Este era un post que tenía hace bastante tiempo en mente pero no tenía muy claro cómo plantearlo porque evidentemente yo no soy ninguna especialista en lactancia y no quería llevar a error a nadie. Sólo pretendo contaros mi experiencia y sobre todo mandar un mensaje a aquellas que estéis en materia, de ¡SÍ, SE PUEDE!.

Ya os conté que mis hijos se llevan 6 años de diferencia, 6 años en lo que la idea de parto y crianza natural se ha ido implantando cada vez más en la sociedad y 6 años en los que evidentemente yo no era la misma ni en madurez, ni en formación y por supuesto, ni experiencia, porque haber criado ya a uno da unas tablas y una seguridad que con el primero no se tienen.  Y ese es el primer punto, la seguridad en lo qué se quiere hacer y cómo se quiere hacer para mí fue fundamental  en la lactancia.

En mi generación fuimos criados en su mayoría por biberón, fue le boom de la época, y nuestras madres (abuelas de ahora) tienen en su memoria aquello de: “la teta muchas veces no alimenta, hay que dar de comer a los bebes cada tres horas o con el biberón se sacian antes y duermen de un tirón”. Y con esas ideas me encontré cuando nació Quique… Yo tenía 26 años y mi madre era mi referencia en todo, en crianza de niños estábamos 2 a 0 así que ganaba ella. Yo tenía claro que quería que Quique se alimentará con el pecho, pero parece que todo lo que me rodeó desde un primer momento decía lo contrario y  encima, Quique era un niño muy demandante, con lo que me hacía sentir que algo estaba haciendo mal, y evidentemente lo estaba haciendo, y era: hacer caso a los demás y no a lo que a mí me apetecía. Ya en el hospital (no voy a decir el nombre, pero sí que pertenecía a un seguro privado) en cuanto conté mis agobios a las enfermeras, en vez de darme apoyo y asesoramiento, me trajeron un biberón, y a ellas, ya en casa, se unió el pediatra, un paleolítico que me decía que el niño lloraba tanto porque no esperaba tres horas entre toma y toma y claro, le estaba creando indigestiones y tú qué haces?? Es pediatra y tú una niñata primeriza, así que te lo crees… Y el pobre llorando como una magdalena entre toma y toma y cayendo rendido cuando enganchaba la teta, quedándose dormido sin tomar nada, y vuelta a empezar… Un horror! Hasta que a los dos meses,  Quique dejó de coger peso y me pasaron al biberón, aunque como yo soy terca como una mula Quique estuvo durmiéndose por la noche con un chupito de teta hasta que tuvo un año más o menos, así que algo se llevó. ¡ Qué pena! Quique fue la cobaya.

Mientras Quique crecía yo seguía leyendo e interesándome por descubrir qué hice mal, y cuando me quedé embaraza de Nacho visité millones de foros de parto y lactancia, que reafirmaron que todo lo que me contaron con Quique fue una gran cagada, si me permitís la expresión.  Lo primero que decidí es que iba a dar a luz en la Seguridad Social y que el pediatra tendría que ser pro-lactancia, o inmediatamente cambiaría a otro, y esta vez no me equivoqué… Nacho nació  en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que a pesar de no tener muy fama en parto respetado, después de lo vivido con Quique, fue una maravilla: se respetó el piel con piel y me ayudaron un montón por ejemplo enseñándome la postura para dar el pecho tumbada (podéis verla AQUÍ; es la que llaman “recostada”) y que me permitía descansar con el bebé; incluso unos días en los que Nacho estuvo ingresado porque tenía la bilirrubina alta, el personal se desvivió para que durante las horas en las que yo me iba a dormir no se interrumpiera la lactancia y le ofrecían mi leche con la técnica de canula-dedo. En el Centro de Salud tuve la misma suerte, la enfermera y la pediatra me apoyaron en todo para que la lactancia saliera adelante, explicándome porque ejemplo, que Nacho se colgaba toda la noche de la teta porque es en esa hora cuando la prolactina es más alta y por lo tanto cuando se genera más leche (ya entendéis cuánto me ayudó la postura tumbada que os contaba antes) y no por qué se quedara con hambre.  Así que 6 años más tarde resulta que la misma teta consiguió alimentar a un bebe de los que las abuelas llamarían “hambrón” (pesó 3,980 kg. al nacer… ahí es ná) con lactancia exclusiva durante 6 meses, y luego hasta los 14 meses combinada con otros alimentos, momento en el que él solito decidió que le interesaban más otras cosas (con mi consiguiente disgusto, claro…). Y no creáis, que yo seguía escuchando los típicos comentarios de: “¿le vas a dar otra vez el pecho? si ha comido sólo hace 15 minutos” “¿No es muy mayor para tomar teta? si ya tiene dientes”, pero nada, ahí entra la seguridad de la que os hablaba antes, que hacía que respondiera con toda la tranquilidad del mundo y me sacara la teta allá donde estuviera,  y a quien no le guste, mala suerte…

Así que os animo a pelear por aquello de lo que estáis convencidas y sobre todo, buscar asesoramiento y apoyo en Grupos de Lactancia o con vuestro personal médico (siempre y cuando estén en la misma honda que vosotros, claro) que ante  los baches que vayan apareciendo: grietas, crisis de crecimiento, agotamiento…  siempre vienen bien escuchar que lo estás haciendo bien y que ¡adelante!, porque como dice Carlos González, la lactancia es un regalo para toda la vida, para el bebé y también para la mamá.

4 pensamientos en “Mis dos experiencias con la lactancia”

  1. Un post genial! Me alegro que con Nacho lo consiguieses :D.
    Sobre el tema de la lactancia, lo malo que veo de estar rodeado de un entorno pro-lactancia, es si no es posible por cualquier motivo, puede aparecer en la mamá un sentimiento de culpa bastante grande.

    1. Eso es verdad, puede ser muy frustrante, pero mira, si no consigue pues nada, bibe y para delante!! lo importante es que la crianza sea un momemto feliz para la mami, y así será también feliz para el peque!

  2. Cuanta razón tienes…! Me siento súper identificada con la frase de “le vas a dar otra vez el pecho? Si solo ha comido hace 15 min”…me ha pasado mil veces!!! Y con el primero le alternaba el biberón porque pensaba que se quedaba con hambre, aún así estuve 5 meses con lactancia exclusiva y después por el trabajo tuve que darle bibes…con el 2º hasta los 9 meses ( evidentemente exclusiva hasta los 5 meses, ya que el trabajo te impide continuar, más que nada por qué tus senos explotarían en horario laboral!)
    Y con el 3º ha sido a demanda desde el primer momento, que comía cada hora, pues cada hora, que no aguantaba las 3, pues nada a darle…y mi pequeñín se está criando de maravilla a pesar de que no es un bebé gordito y a veces he pensado que mi leche no le engorda, pero esta fenomenal y es un bebé feliz después de su tetita y no llora , por lo que está funcionando! Tiene 5 meses y ya empezamos con los bibes pensando en el trabajo, pero mi experiencia ha sido y es muy buena.
    Por cierto, yo también recomiendo a todas las madres del mundo dar el pecho en la cama tumbada, es la mejor opción tanto para la madre como para el bebé.
    Bss Syldavya😜

    1. Tu sigue con tu teti, que les estas regalando (y a ti también) mucha salud!!! animo y ya sabes teta pa fuera cada 5 minutos que ahora hace calorcito!😜

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